Más de dos décadas convirtiendo recetas familiares en momentos memorables para las familias de Puerto Peñasco y los visitantes de Rocky Point.
Candy Cake nació en el año 2000 con una idea sencilla: hacer en Puerto Peñasco los desayunos y pasteles que en otras ciudades costaban un viaje encontrar. Empezamos pequeños — pocas mesas, mucha esperanza, y un horno que no descansaba.
Hoy, más de 25 años después, seguimos con la misma cocina abierta cada mañana a las 7:30, las mismas manos amasando la repostería, las mismas recetas afinadas con paciencia. Lo único que cambió es la cantidad de historias que hemos visto pasar por nuestras mesas: primeras citas, bodas, despedidas, regresos, cumpleaños número uno y número noventa.
Nuestra carta no es la más corta, pero cada platillo lleva su tiempo y su cuidado. Los chilaquiles se preparan con salsa hecha esa misma mañana. La machaca viene de proveedores que conocemos por nombre. La Arrachera Sonora, nuestro platillo más completo, lleva chile relleno, panela fresca, frijoles y la receta que lleva décadas en la familia.
Y luego está el horchata latte — esa bebida que se nos ocurrió hace varios años y que se volvió la firma silenciosa de la casa. La han imitado en otros lugares. No nos molesta: significa que algo hicimos bien.
Tampoco hace falta presentar el Candy Lover: pan francés con frutos rojos en un lado y chilaquiles con huevo y tocino del otro. Es nuestra invitación a no elegir entre dulce y salado — a tenerlos juntos, como debe ser.
En Candy Cake no hay aplicación de pedidos, no hay servicio a domicilio, no hay franquicias. Hay una cocina, hay mesas, hay café, hay personas que nos conocen por nombre. Si nunca has venido, te esperamos. Si ya viniste, gracias — y bienvenido de regreso.
Nada sale de máquinas industriales. Todo se mezcla, se hornea y se decora a mano, con las técnicas que aprendimos hace 25 años y seguimos puliendo.
Somos un negocio familiar y atendemos como familia. Tu cumpleaños, tu aniversario, tu reunión importante — nos importa que salga bien.
Una buena rebanada de tres leches necesita reposar. Un buen café necesita ser molido al momento. No tomamos atajos — nunca los hemos tomado.
El mejor lugar para conocernos es a la mesa, con un horchata latte enfrente.