Más de dos décadas convirtiendo recetas familiares en momentos memorables para las familias de Puerto Peñasco y los visitantes de Rocky Point.
Candy Cake nace en el año 2000 con una idea sencilla: hacer en Puerto Peñasco pasteles, cafecitos y postres realmente deliciosos.
Empezamos pequeños.
Un espacio reducido, pocas mesas para disfrutar una taza de café,
muchísima esperanza… y un horno que nunca descansaba.
Poco a poco fuimos creciendo.
Llegaron más recetas, más variedades de postres, las donas, los
pasteles y muchos sabores que con el tiempo se volvieron parte
de la vida de nuestros clientes.
Trece años después agregamos desayunos.
Con la misma pasión de siempre, recetas afinadas con paciencia
y ese gusto por hacer sentir a todos como en casa. Y así, también
nuestros desayunos encontraron un lugar especial en la mesa de
Puerto Peñasco.
Hace tres años crecimos una vez más y llegaron los almuerzos y las cenas.
El entusiasmo sigue siendo el mismo; lo único que ha cambiado es
la cantidad de historias que hemos visto pasar por nuestras mesas.
Primeras citas.
Cumpleaños número uno y número noventa.
Bodas, despedidas, reencuentros y conversaciones que se quedaron
para siempre.
Después de tantos años, seguimos creyendo en lo mismo que al principio: que un buen café, un pastel recién hecho y una mesa compartida pueden convertirse en momentos que la gente nunca olvida.
Nada sale de máquinas industriales. Todo se mezcla, se hornea y se decora a mano, con las técnicas que aprendimos hace 25 años y seguimos puliendo.
Somos un negocio familiar y atendemos como familia. Tu cumpleaños, tu aniversario, tu reunión importante — nos importa que salga bien.
Un buen pastel tres leches necesita reposar. Un buen café necesita ser molido al momento. No tomamos atajos — nunca los hemos tomado.
El mejor lugar para conocernos es a la mesa, con un horchata latte enfrente.